A MI MEJOR COMPAÑERO DE ENTRENAMIENTO

¿Resulta difícil que tu mejor compañero para entrenar tenga cuatro patas? La respuesta es no. Puedo dar fe de ello.

Cuando me dispongo a entrenar, a preparar las clases, es el primero que va a la habitación. Contento, moviendo su rabito cortado que hace que se mueva el culete. Con esos ojos de alegría,esa marcha en su cuerpo. ¡Ojo! que si me retraso viene a buscarme y con sus gestos me comunica: ¡Vamos, vamos a empezar!

Le gusta. Le gusta la música.Algunas más que otras. No sé cómo lo hace pero se las sabe todas. Las que mejor se sabe son las que utilizo para el suelo. Aunque esté fuera de la habitación viene rápidamente. Tumbados los dos, imita en la medida que su anatomía le permite, mis movimientos. Las abdominales panza arriba son su especialidad. Se coloca todo profesional.

Sabe que cuando acabo llega nuestro momento Doguilates y si me retraso, sólo le falta un reloj en la pata para indicarme: ¡Venga maja, qué ya es la hora! ¡Me toca el turno!

Mis entrenamientos a su lado me llenan de energía. ¡Me encanta entrenar con él! Lo ha aprendido todo sin chuches. Ha salido de él.

Para mí, es mucho más que un perro de Paulov. Es un ser único, autónomo, con una inteligencia emocional insuperable, empatía que ya quisieran muchos, con cognición social,sentimental…

Gracias por hacerme sentir cada día diferente y seguir adelante.

                                                                                              M.Garblan

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